Tal día como hoy, en 1929, cerca de Bruselas, nació la hija de un financiero inglés, Joseph Ruston, y la baronesa y aristócrata holandesa Ella van Heemstra. Durante su infancia viajó a menudo entre Bruselas, Inglaterra, y los Países Bajos. En 1935 sus padres se divorciaron. Su padre, simpatizante nazi, abandonó la familia. Por aquella época vivían en Inglaterra, pero la guerra hizo que huyera con su madre y sus hermanastros a Holanda. Allí empezó a estudiar piano y ballet clásico.
Cuando los alemanes invadieron Holanda en 1940, para que su nombre inglés no despertara sospechas, lo cambió por el de Edda van Heemstra, y su madre la obligó a hablar sólo en holandés. Su familia sufrió en sus propias carnes los estragos de la guerra: un tío y un primo de su madre fueron fusilados como miembros de la resistencia, su hermano fue capturado y enviado a un campo de concentración, y el hambre y la malnutrición dejaron su huella en el cuerpo de la muchacha. Acabada la guerra volvió a Londres, y siguió estudiando para ser bailarina. Pero la situación económica de su familia no le permitía seguir adelante, así que tuvo que optar por otra profesión mejor pagada: ser actriz.
Comenzó a hacer pequeños papeles en películas y musicales, y de Londres viajó a Broadway a participar en un musical, que tuvo bastante éxito y permaneció en cartel durante más de seis meses. Entonces hizo una prueba de cámara para una película. Los productores querían a Elizabeth Taylor para el papel, pero el director, William Wyler, quedó muy impresionado por la prueba y decidió que ella era perfecta para encarnar a la protagonista.

La película era Vacaciones en Roma. Gracias a esta película, esta chica desconocida, que nunca había soñado con ser actriz, y que se llamaba Audrey Kathleen Hepburn-Ruston, y de nombre artístico Audrey Hepburn, se convirtió en una estrella de la noche a la mañana, ganó un oscar, y comenzó una carrera memorable que la convirtió en un mito y un icono de la elegancia. El resto es historia.










Y vaya historia que hizo, casi sin querer. Esta chica era un ángel con más talento del que ella creía. Ese es parte del encanto de Audrey. Muy buena actriz, mejor persona y una de las caras más bellas del cine. Si no hubiese existido se hubiera tenido que inventar.
Un abrazo.
Amén a lo que dices
Preciosas las fotografías que has rescatado. Todos hablan de Marylin pero es difícil saber cuál es más icono, si ella o Audrey Hepburn. Desde luego, lo que transmite una y lo que transmite la otra es totalmente distinto. Con respeto a la Monroe, me quedo con Audrey… por su cara de ángel.
Bueno, Marilyn y Audrey son totalmente diferentes así que no vale la pena compararlas. Aunque reconozco que yo también prefiero la dulzura y el encanto de Audrey
¡¡¡Aquí hay una foto que yo he visto dibujada por la bloguera!!!
Con esta entrada has dado en el clavo conmigo, Audrey Hepburn es mi actriz preferida y todas sus películas forman parte de mi memoria sentimental, con esa elegancia innata, que es la verdadera elegancia, la que se tiene sin pretenderlo, sin hacer nada por conseguirla… Tal vez su paso a la posteridad como icono de elegancia, y todo el “merchandising” a su alrededor hace que muchas veces no sé de la importancia que merece a su papel como actriz, una gran actriz, sus interpretaciones a lo largo de su carrera la avalan, y la confianza que directores como el gran Wilder depositaron en esa calidad interpretativa también.
Me gustaron mucho las imágenes que elegiste para la entrada, y, que decir del video, una maravilla.
Besos
Audrey es una de mis actrices favoritas también (no me gusta hacer listas, pero diría que en mi ranking personal-subjetivo-propio-e-intrasferible es la número 3).
Y sí, yo también opino lo mismo sobre el merchandising. Se valora más a la imagen que la actriz, y era una actriz maravillosa. Aunque confieso que yo misma tengo un bolso con la cara de Audrey (me lo compré hace años, cuando empezaron a venderlos pero aún no había tantos y me llamó tanto la atención que no pude resistirme), pero ahora está por todas partes, y me pregunto cuántas de las chicas que llevan bolsos de Audrey Hepburn habrán visto alguna de sus películas. Aunque supongo que también otras la descubrirán gracias a eso.
Besos a tí
Hola, encantado de encontrar este blogs gracias a Cine-Clásico. Me encanta el formato y esta entrada dedicada a esta gran y bella actriz. Saludos
Hola Dumas, encantada de ver a alguien de Cine-Clásico por aquí
Pásate cuando quieras