Tag Archive: Bette Davis


Lo sé. Tengo esto muy abandonado. Y no es por falta de ideas. Tengo muchas en la cabeza, pero no he tenido tiempo para nada en las últimas semanas. Estoy preparando algunas entradas que publicaré en breve. Pero mientras tanto, para ir haciendo tiempo, he decidido abrir una nueva sección, cuyo propósito confieso que es hacer un poco de relleno, dicho sea de paso, para matar el tiempo entre entrada y entrada cuando, como ahora, no tenga tiempo de escribir largo y tendido: canciones que hablan de cine.

Y la voy a inaugurar con un temazo de un gran grupo de rock de los 60 y 70, nada más y nada menos que The Kinks:

Celluloid Heroes

Everybody’s a dreamer and everybody’s a star,
And everybody’s in movies, it doesn’t matter who you are.
There are stars in every city,
In every house and on every street,
And if you walk down Hollywood Boulevard
Their names are written in concrete!

Don’t step on Greta Garbo as you walk down the Boulevard,
She looks so weak and fragile that’s why she tried to be so hard
But they turned her into a princess
And they sat her on a throne,
But she turned her back on stardom,
Because she wanted to be alone.

You can see all the stars as you walk down Hollywood Boulevard,
Some that you recognise, some that you’ve hardly even heard of,
People who worked and suffered and struggled for fame,
Some who succeeded and some who suffered in vain.
Rudolph Valentino, looks very much alive,
And he looks up ladies’ dresses as they sadly pass him by.
Avoid stepping on Bela Lugosi
‘Cos he’s liable to turn and bite,
But stand close by Bette Davis
Because hers was such a lonely life.
If you covered him with garbage,
George Sanders would still have style,
And if you stamped on Mickey Rooney
He would still turn round and smile,
But please don’t tread on dearest Marilyn
‘Cos she’s not very tough,
She should have been made of iron or steel,
But she was only made of flesh and blood.

You can see all the stars as you walk down Hollywood Boulevard,
Some that you recognise, some that you’ve hardly even heard of.
People who worked and suffered and struggled for fame,
Some who succeeded and some who suffered in vain.

Everybody’s a dreamer and everybody’s a star
And everybody’s in show biz, it doesn’t matter who you are.

And those who are successful,
Be always on your guard,
Success walks hand in hand with failure
Along Hollywood Boulevard.

I wish my life was a non-stop Hollywood movie show,
A fantasy world of celluloid villains and heroes,
Because celluloid heroes never feel any pain
And celluloid heroes never really die.

You can see all the stars as you walk along Hollywood Boulevard,
Some that you recognise, some that you’ve hardly even heard of,
People who worked and suffered and struggled for fame,
Some who succeeded and some who suffered in vain.

Oh celluloid heroes never feel any pain
Oh celluloid heroes never really die.

I wish my life was a non-stop Hollywood movie show,
A fantasy world of celluloid villains and heroes,
Because celluloid heroes never feel any pain
And celluloid heroes never really die.

Y la traducción, para los que no estén muy puestos en inglés:

Todo el mundo es soñador, y todo el mundo es una estrella,
y todos salen en las películas, sin importar quiénes sean.
Hay estrellas en cada ciudad,
en cada casa y en cada calle,
y si caminas por Hollywood Boulevard,
sus nombres están escritos en el hormigón.

No pises a Greta Garbo mientras caminas por el bulevar,
parece tan débil y frágil; por eso intentaba ser tan fuerte.
Pero la convirtieron en una princesa
y la sentaron en su trono.
Pero ella le dio la espalda al estrellato
porque quería estar sola.

Puedes ver a todas las estrellas mientras caminas por Hollywood Boulevard;
algunas que reconocerás, y otras de las que ni siquiera has oído hablar.
Gente que trabajó, sufrió y luchó por la fama.
Algunos que lo consiguieron y otros que sufrieron en vano.

Rodolfo Valentino parece seguir muy vivo,
y mira los vestidos de las mujeres que pasan cerca de él
Evita pisar a Bela Lugosi
porque es probable que te muerda,
pero quédate cerca de Bette Davis
porque la suya fue una vida solitaria.
Si le echases basura encima,
George Sanders seguiría teniendo estilo,
y si pisotearas a Mickey Rooney
se daría la vuelta y sonreiría.
Pero, por favor, no pises a la adorada Marilyn
Porque no es muy fuerte.
Tendría que haber sido de hierro o acero,
pero sólo era de carne y hueso.

Puedes ver a todas las estrellas mientras caminas por Hollywood Boulevard;
algunas que reconocerás, y otras de las que ni siquiera has oído hablar.
Gente que trabajó, sufrió y luchó por la fama.
Algunos que lo consiguieron y otros que sufrieron en vano.

Todos el mundo es soñador, y todo el mundo es una estrella
y todos están en el mundo del espectáculo, sin importar quiénes sean.

Y todos los que tengan éxito,
que siempre tengan cuidado.
El éxito va mano a mano con el fracaso
a lo largo de Hollywood Boulevard.

Ojalá mi vida fuera una película de Hollywood sin fin.
Un mundo de fantasía, de héroes y villanos de celuloide,
porque los héroes del celuloide no sienten el dolor
y los héroes del celuloide nunca mueren.

Puedes ver a todas las estrellas mientras caminas por Hollywood Boulevard;
algunas que reconocerás, y otras de las que ni siquiera has oído hablar.
Gente que trabajó, sufrió y luchó por la fama.
Algunos que lo consiguieron y otros que sufrieron en vano.

Los héroes del celuloide no sienten el dolor
Los héroes del celuloide nunca mueren.

Ojalá mi vida fuera una película de Hollywood sin fin.
Un mundo de fantasía, de héroes y villanos de celuloide,
porque los héroes del celuloide no sienten el dolor
y los héroes del celuloide nunca mueren.

Lo dicho. Prometo volver pronto. Mientras tanto disfrutad, de la música.

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Cuando tenía quince años vi una película. Vaya novedad. ¡Anda que no vi películas aquel año! Rondábamos el centenario del cine y los canales de televisión se llenaban de ciclos emitiendo las mejores películas de todos los tiempos; si hubo un año en el que me hinché de ver películas, fue aquel.

Pero a lo que iba, a los quince años vi una película, y para mí no fue una película cualquiera. Era una película de terror psicológico, asfixiante, angustiosa, que me dejó muy impresionada. Pero lo que más impresionada me dejó fue su protagonista. Entonces aún no quería parecerme a ella (¿quién querría parecerse a una vieja loca que se oculta tras toneladas de maquillaje y vestidos de niña pequeña mientras tortura a su hermana en silla de ruedas?), pero me pareció portentosa la actuación de esa mujer. Sí, conocía su nombre, pero poco más; era una de tantas actrices de las que había oído hablar de pasada sin haber llegado a ver aún en acción.

Decidí buscar más sobre ella. Entonces no había internet en casa, sólo un par de enciclopedias de cine que teníamos en CD-ROM, de esas que regalaban con alguna revista que mi padre habría comprado. En los meses y años siguientes, poco a poco, vi su biografía, vi sus fotos, busqué más películas suyas (en eso tuve suerte de tener televisión por satélite en casa). No pude encontrar mucho, pero al menos descubrí quién había sido y lo que había sido. Y me encandiló; porque ella era diferente.

En sus primeros años como actriz

En una época en la que las actrices de Hollywood eran tan guapas que daban miedo (porque las moldeaban y las fabricaban así de etéreas, hasta hacerlas parecer inalcanzables), se abrió camino, sin ser especialmente guapa y sin querer cambiar su aspecto para convertirse en una cara bonita más. Es más, insistía en afearse y parecer descuidada si el papel lo requería, cuando lo normal era que ellas estuvieran divinas y glamourosísimas incluso recién levantadas.

En una época en la que las estrellas se identificaban con sus estereotipos dentro y fuera de la pantalla, y tenían miedo de encarnar a personajes antipáticos que pudieran caer mal a los espectadores, ella quiso hacer papeles difíciles, aquellos que no quería nadie. Hacía de malvada (La Loba), de mujer despreciable (Cautivo del Deseo), manipuladora (La Carta), caprichosa (Jezabel). También hizo de heroína (Amarga Victoria o La Extraña Pasajera), por supuesto, pero todos sus personajes, buenos o malos, tenían algo en común: mucho carácter y una fuerte personalidad.

En una época en la que las estrellas eran trabajadores contratados por los estudios que se limitaban sin más a hacer las películas que les daban, ella se enfrentó a sus jefes e incumplió su contrato y se largó porque quería mejores papeles que los que la obligaban a hacer. Perdió la batalla legal y tuvo que volver al estudio, pero en cierto modo consiguió lo que quería, porque a partir de entonces empezó a tener más éxito y la tomaron más en serio.

Y aún así, teniéndolo todo en su contra, desde mediados de los años 30 hasta mediados de los 40 se convirtió en la estrella más famosa y taquillera de su época, gracias a su cabezonería y a su perfeccionismo.

En sus tres colaboraciones con William Wyler : "Jezabel", "La Carta" y "La Loba"

Poco después, ya en su madurez, fue perdiendo fuelle en las taquillas, sobre todo por la mala calidad de las películas que le tocó hacer. Tuvo dos sonados regresos, uno en 1950 (la magistral Eva al desnudo) y otro en 1962 (¿Qué fue de Baby Jane?) que son precisamente dos de sus papeles más memorables. Durante todos esos años siguió haciendo películas con mayor o menor éxito, y tampoco le hizo ascos a la televisión. Trabajó hasta el último año de su vida. Para ella su vida siempre fue su trabajo (su vida personal fue bastante desastrosa y se dedicó por completo a actuar).

También se dice de ella que era difícil, caprichosa, que era muy complicado trabajar con ella. Tenía fama de deslenguada, de decir lo que pensaba y de no tener pelos en la lengua. Todo eso unido a su perfeccionismo y a su fuerte carácter le granjeó no pocos enemigos en Hollywood, aunque también amigos. Pero no voy a entrar en eso. Ni la conocí personalmente ni me interesa. Ella misma dijo “En mi profesión hasta que no te reconocen que eres un monstruo no eres una estrella”, y todos sabemos que Hollywood era un nido de víboras, así que qué os voy a contar.

Al final lo importante es que llegó a lo más alto a pesar de todo, y que trabajó y luchó durante toda su vida para conseguirlo. Lo hizo del modo difícil. Y por eso escogió esa frase para adornar su epitafio.

Margo Channing y Baby Jane Hudson

Cuando era una insegura y tímida adolescente de quince años quería ser como ella; quería ser fuerte, luchadora, tener personalidad y carácter, ser diferente a los demás. Ahora ya he crecido y madurado y he llegado a ese momento de mi vida en que tengo suficiente confianza en mí misma y no necesito referentes externos a los que querer parecerme. Además, no fumo (aunque si existiera algún tabaco que no fuera malo para la salud no me importaría fumar como ella), ni tampoco tengo sus impresionantes ojos. Pero eso sí, lo de seguir disfrutando como una loca viéndola en sus películas no me lo quita nadie.

Por eso hoy, que se cumplen 102 años de su nacimiento, le dedico este homenaje. Porque para mí siempre será la más grande, y porque sólo hubo, hay y habrá una Bette Davis.