Creo que la mejor manera de empezar este blog es hablando de una película que habla del mismo cine y de sus entresijos. Y además es de lo más adecuada porque la imagen de cabecera de este blog pertenece precisamente a esta película de 1952 dirigida por Vincente Minelli. Tengo que reconocer que aún no la había visto hasta ayer, pero esa foto es una imagen bastante famosa que conocía desde hace muchos años y que siempre me había gustado.

El cine dentro del cine es un minigénero que siempre me ha gustado mucho. A Hollywoood de toda la vida le encanta mirarse el ombligo, y mostrar sus miserias y recovecos. Al fin y al cabo Hollywood siempre ha sido un nido de víboras, y quién mejor que ellos para mostrárnoslo.

Tenemos por un lado al director (Barry Sullivan), con talento, con oficio. Por otro a la actriz (Lana Turner), guapa, pero que tiene que pulirse y aprender para convertirse en estrella. Por otro, al escritor (Dick Powell), con buenas ideas e historias en su cabeza.

Pero ellos no son los verdaderos protagonistas, el verdadero protagonista es el productor (Kirk Douglas), ambicioso, manipulador y sin escrúpulos. El máximo exponente de ese nido de víboras que es Hollywood, y que sabe ver el talento en los tres anteriores y les ofrece la gran oportunidad de su vida, pero que a la vez los utiliza y manipula para enriquecerse y convertirse en alguien importante, aunque para ello tenga que jugarles una mala pasada a cada uno.

La historia se divide en tres flashbacks, en los que cada uno de los tres primeros recuerda cómo conoció al productor, cómo éste se ganó su confianza para que trabajara para él, y luego le apuñaló por la espalda. Él les traicionó, pero sin embargo, a pesar de todo, ellos ahora son los más famosos e importantes en su profesión gracias a la oportunidad que él les dio.

La verdad es que con esta película me ha pasado algo que desgraciadamente pasa a menudo. Es una de esas de las que se habla a menudo como una obra maestra, y cuando la vi no me pareció para tanto. Es decir, me sigue pareciendo una muy buena película, pero no una obra maestra. Me dejó un poco fría, al contrario que otras películas de este subgénero, y con la sensación de que la historia podía haber dado más de sí, y que le falta algo más de mala leche (y eso que la tiene y mucha, pero aún así…).  Tampoco puedo evitar decir que la traducción del título al castellano es una de las peores traducciones de títulos que hay, porque no tiene nada que ver con el argumento de la película y te da una idea completamente equivocada.

De todos modos, si hay una cosa que verdaderamente me gusta de esta película es que retrata muy fielmente el mundo del cine, o mejor dicho, el mundo de “aquel cine” de otra época. Salen muchos elementos reconocibles: las películas de terror de serie B, las grandes superproducciones de época más grandes que la vida, el galán latino, la actriz desconocida a la que transforman para convertirla en estrella de la noche a la mañana, los problemas entre directores y productores para hacer las cosas cada uno a su manera durante el rodaje, y muchos otros más. Además, muchos de los personajes tienen trazos de directores, actores, productores, etc, que existieron en la vida real, y seguramente se basaron en ellos a la hora de hacer el guión de la película. Así que resulta de lo más interesante si te gusta todo ese mundillo.

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